Scrambler es la nueva marca con la que Ducati ha irrumpido con fuerza este año, un lema de espíritu setentero que toma forma en cuatro motos con una misma base, pero con personalidades bien diferenciadas. Ahora le toca el turno a la más deportiva: Gas a Fondo con ella.

Hay que reconocer que Ducati ha hecho un gran trabajo con la Scrambler, y no sólo en lo que al producto final se refiere, sino en “todo lo que le rodea”. Hace un año empezó el goteo informativo, con una original campaña de marketing inspirada en el concepto original Scrambler de la década de los ’60. El último Salón INTERMOT de Colonia fue el escenario elegido para la presentación mundial y, desde entonces, divertirse ya es una característica de la firma boloñesa.

La “mancha amarilla” que rodea a la gama Scrambler, su llamativo color corporativo, va dirigida a un cliente diferente al que Ducati nos tiene acostumbrados, no tan tecnológico/racing, sino más bien urbano, polivalente, sencillo y divertido. Un aspecto muy interesante en este sentido es que las cuatro versiones Scrambler pueden limitarse para los usuarios del carnet A2. Cualquiera de ellas supone el escalón de acceso al catálogo Ducati, un primer peldaño lógico antes de saltar a la Monster 821, por ejemplo.

La Ducati Scrambler Icon es la más barata (8.350 € en rojo), una naked actual con reminiscencias de diseño retro, mientras que nuestra protagonista de hoy asciende a 9.850 € y bebe de las monturas de carreras de dirt track en óvalos de tierra. La Ducati Scrambler Full Throttle comparte con la Icon chasis multitubular de acero, depósito de gasolina, basculante tipo “banana” y, por supuesto, el motor bicilíndrico desmodrómico de 803 cc derivado de la antigua Monster 796. Se trata de un dos válvulas refrigerado por aire rebajado a 75 CV a 8.250 rpm y con mayor patada en medios. Al igual que aquella, posee embrague antibloqueo APTC. Luces LED (día y faro trasero) y una original instrumentación LCD redonda retocan el conjunto.

Los principales rasgos identificativos de la Full Throttle respecto a la Icon pasan por su exclusiva decoración negro mate-amarilla, el guardabarros delantero corto y la supresión del trasero, asiento deportivo con dorsal de carreras, manillar de aluminio bajo, escape con silencioso Termignoni de doble salida y logotipo propio.

Todo sensaciones

Nada más arrancar la Full Throttle adviertes un ronroneo fuerte, contundente y grave digno de un bicilíndrico “en condiciones”: el silencioso Termignoni cumple su papel. Acelerar en vacío te despierta y todo invita a que arranques corriendo de allí. Y es que la postura a sus mandos es muy cómoda, con un asiento bajo (79 cm de serie con opción de 77 cm con el asiento rebajado ) y cómodo, un manillar ancho y plano, y unas estriberas bajas que te desafían a hacerte unas curvitas en cualquier momento de la semana.

Si por ciudad te manejas bien, debido principalmente a la estrechez del conjunto y al agradable tarado de las suspensiones, en carreteras reviradas es donde realmente la Full Throttle da el Do de pecho. Al contrario que en el resto de versiones Scrambler, su manillar plano posibilita que adquieras una actitud más al ataque, entrando en curva con mayor confianza y decisión, manteniendo una constante sensación de control. Lógicamente, el motor ayuda mucho, con una patada contante y nada violenta que te catapulta rápidamente hasta la siguiente enlazada en un abrir y cerrar de ojos. Sus 75 CV engañan y dan más juego del que crees. Es fácil de entenderte con el bicilíndrico, nada exigente y muy aprovechable, independientemente de tu nivel y experiencia de conducción.


El paso por curva de esta Scrambler es muy rápido y la agilidad es uno de sus puntos fuertes. No cuesta moverla, es precisa sin resultar rígida y no te fatiga. Al contrario que en otras Ducati más elaboradas, siempre sientes que tienes todo bajo control y que sólo tú dominas la situación. Sus 186 kg llena y la llanta delantera de 18 pulgadas juegan a tu favor, mientras que los neumáticos de tacos de Pirelli agarran sin problemas.

A medida que fuerzas el ritmo echas en falta algo más de aplomo en su horquilla Kayaba (no regulable) que, se puede mostrar algo blanda en apoyos y cambios de dirección rápidos. La frenada es muy buena porque, a pesar de utilizar un único disco delantero, su gran diámetro (330 mm) y la pinza radial Brembo de 4 pistones con ABS (de serie) trabajan de lujo.

En el uso mixto de nuestra prueba esta Scrambler nos ofreció 250 km de autonomía, una cifra alta para tener sólo 13,5 l. de depósito.

Fuente: soymotero.net