El FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), el vehículo por el que se ha canalizado el rescate del sector financiero con dinero público, anunció ayer una pérdida de 861 millones en 2014; una cifra importante aunque un 69,1% inferior a la de 2.787 millones registrada en 2013. El nuevo quebranto se explica fundamentalmente por la pérdida definitiva generada por la venta de Catalunya Banc a BBVA por un precio de 1.137 millones, 1.076 menos que el valor de la participación del FROB al cierre de 2013 (eso no supone la pérdida total del rescate de las cajas catalanas, ya que ésta asciende a unos 11.500 millones).
El FROB registró unas pérdidas iniciales de 314 millones en su primer año de vida, 2010, que se dispararon hasta 10.557 millones en 2011, el año del llamado ‘FROB 2’; es decir, las inyecciones directas de capital con las que se nacionalizaron al 100% CatalunyaCaixa (luego rebautizada como Catalunya Banc), Novagalicia y Unnim.

Pero la catástrofe llegó en 2012, el año de los Decretos Guindos y del rescate europeo del sector, cuando se apuntó un agujero de 26.060 millones por el hundimiento del valor de las nacionalizadas –a las que ese año se sumó Bankia– y por las macroampliaciones de capital que fueron suscritas con el dinero europeo. Concretamente, 9.176 millones de euros procedían de Bankia, 6.674 de CatalunyaCaixa, 5.498 de Banco de Valencia, 3.091 de Novagalicia, 525 millones de Ceiss y 241 de BMN.

Tras el desastre, en 2013 las pérdidas se redujeron drásticamente hasta 2.787 millones, que se explican por un nuevo quebranto de 1.651 millones provocado por la venta de Novagalicia al grupo venezolano Banesco (esa fue la diferencia entre el precio de venta y el valor ya rebajado con los ajustes de 2012), 552 millones por el deterioro del valor de Catalunya Banc –que no había vendido todavía– y 245 millones por el traspaso del Banco Gallego al Sabadell. Estas pérdidas fueron minoradas porque la participación del Estado en BFA-Bankia se revalorizó en 709 millones y la de BMN en 10 millones, según las estimaciones del fondo.

Y así llegamos a 2014, con los citados 861 millones. Sumando todas las pérdidas acumuladas en estos cinco años, se alcanzan los 40.579 millones, más del 4% del PIB. Y para 2015 los Presupuestos del Estado prevén otro quebranto de 283 millones más, como adelantó El Confidencial.

Este dinero no es el inyectado a la banca, sino la parte que el Estado da directamente por perdida en el rescate del sector financiero, básicamente de las cajas de ahorros insolventes. El grueso de estas pérdidas son irrecuperables, puesto que proceden de entidades ya vendidas después de ingentes ayudas públicas (CAM, Catalunya Banc, Unnim, Novagalicia, Banco de Valencia o Ceiss) , aunque las participaciones que mantiene el FROB todavía podrían dar beneficio en el futuro; se trata de Bankia, BMN y Sareb.