La joven madrileña Alicia Sornosa tiene 38 años y está a punto de convertirse en la primera mujer española en dar la vuelta al globo terráqueo en moto. El próximo 15 de septiembre volverá a Nueva York para retomar su viaje y recorrer el continente americano en unos 4 meses. «Es una experiencia que no se puede describir con palabras», decía ayer Alicia mientras trataba de buscar la mejor expresión con la que resumir sus peripecias.

Esta periodista del motor comenzó su particular aventura en Madrid el pasado 8 de septiembre de 2011. Junto a la moto BMW F 650 GS, a la que bautizó como «Descubierta» –en honor al Capitán Malaspina–, ha recorrido ya más de 44.000 kilómetros por asfaltos de los cinco continentes. La mayor parte de su viaje lo hizo acompañada el motorista Miquel Silvestre hasta la India, lugar en el que sus caminos se separaron.

En su larga travesía recorrió África, Asia, Oceanía y América del norte y, después de pasar unos días de descanso en la capital, terminará su viaje en La Patagonia recorriendo América de Norte a Sur.
«En La India ni siquiera encienden los semáforos. Eso, cuando los hay»
De todos los países por los que ha rodado con su moto, asegura que África es el más complicado. «Es el continente más duro porque tiene una red de carreteras deficitarias. No tienen arcenes, ni líneas, ni señales».

Alicia Sornosa subrayó durante toda la animada charla la belleza de los paisajes de Kenia –que los calificó como «el granero de África» por los vastos campos–. Sin embargo, reconoció que en aquellos parajes es peligroso conducir porque la seguridad vial es casi nula. «Allí la vida no tiene mucha importancia».

«Las medidas de prevención de Australia tampoco son las mejores»
La motera madrileña también recuerda La India como «un verdadero caos circulatorio». «Los camiones pasan sin preocuparse de los motoristas. Los semáforos ni siquiera están encendidos –cuando los hay– y las vacas pastan a sus anchas», asevera. Si conducir de día le pareció peligroso, más aun de noche. «Es imposible pilotar la moto por la cantidad de animales salvajes que se cruzan».

En Australia rodó por la «Great Ocean road» la que Alicia considera como «una de las carreteras más bonitas del mundo para ir en moto». A pesar de que notó mayor seguridad en el asfalto australiano en comparación con el de La India, hay aspectos en los que sigue prefieriendo el madrileño. «Las medidas de prevención no me gustaron. Los quitamiedos son unas cuerdas sujetas a unos postes de madera que, al principio parecen inofensivas, pero realmente si te caes de la moto es muy fácil colarse por debajo de ellas y acabar con tus huesos en el precipicio».

En Estados Unidos disfrutó de la famosa Ruta 66, la que calificó de «montaña rusa». Aunque en San Francisco tuvo que sufrir para ascender por las famosas y empinadas cuestas que caracterizan la ciudad. «Lo pasé mal con tantos cambios de rasantes y tantas elevaciones».
«Chocarse contra un ciervo o un búfalo es como con un camión»
Una vez que pisó por primera vez tierras canadienses, lo que más le llamó la atención fueron la cantidad de carteles en los que se alertaba de los animales sueltos, en los que se podía leer: «respeten la vida salvaje, vayan con cuidado». «Cuando cae el sol son muchos los búfalos y los ciervos que salen y cruzan las carreteras libremente. Chocarse contra uno de ellos es como hacerlo contra un camión».
«Los moteros madrileños son afortunados»

La embajadora motera de la región durante este año, resaltó ayer en un acto ante el viceconsejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Borja Caravante, la importancia de «cumplir con las medidas de seguridad» y aseguró que durante su viaje «no se ha quitado ni un momento el casco, las botas, los guantes o la chaqueta».

Además, Sornosa señaló que, comparado con las carreteras de otros países, la Comunidad de Madrid tiene unas de las mejores carreteras para los motoristas por las que ha circulado. «Ahora que he recorrido tantos kilómetros en tantos países, puedo asegurar que los moteros madrileños no saben la suerte que tienen de contar con la gran seguridad de nuestras carreteras».